Susana García- Capria Ventures,

¿Qué tan fácil es levantar capital siendo mujer?

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Susana García, Senior Partner de Capria Ventures, una firma global que invierte en fondos de venture capital y private equity en países y mercados emergentes, descubrió su gusto por los temas de desarrollo debido a su trabajo con ONGs, las Naciones Unidas y el BIB; Susana siempre se sintió motivada a impactar en el desarrollo de la región y encontró en la inversión, el motor de desarrollo que impulsa a los emprendedores. 

A medida que fue creciendo dentro del mundo corporativo fueron varias las oportunidades que encontró para demostrar su talento, hoy en día cree que una de las soluciones a la falta de equidad entre hombres y mujeres se encuentra, en gran parte, en dar las primeras oportunidades.

También es asesora ejecutiva de la Asociación para la Inversión de Capital Privado en América Latina (LAVCA) y recientemente dejó el Banco Interamericano de Desarrollo donde fue directora de Inversiones y coordinadora de iniciativas de género en el laboratorio del BID.

Adicionalmente, en 2012 fue cofundadora de WeXchange, una plataforma de encuentro entre mujeres emprendedoras, mentoras e inversionistas y en 2019, WeInvest Latam, una red de mujeres inversionistas. Una reconocida experta en innovación financiera para el desarrollo que ha asesorado a decenas de fondos de capital en países de América Latina y el Caribe. ¡Susana García, una mujer que impacta desde la inversión!

En tu caso personal, qué representó la primera oportunidad

Que alguien te dé una oportunidad muchas veces es el reto. Hace un tiempo una amiga me dijo “Susana tú eres mentora, pero tienes que ser un sponsor cada vez más», y desde entonces entendí que mi rol también es hacer que la luz que puedo tener se refleje sobre cada emprendedora que apoyo.

Me ha pasado, por ejemplo, en entrevistas enfocadas en sectores económicos que pongo ejemplos de emprendedoras, luego me las encuentro y me dicen «estuve escuchando esta entrevista, dijiste mi nombre y no sabes cómo te lo agradezco porque la gente me empezó a buscar». Entonces el esfuerzo no solo se trata de invertir, sino de compartir capital social, es un «back to the community». Esto es fundamental para cualquier emprendedora que empieza a ser escuchada; tenemos que hablar de esas historias que uno es privilegiada de escuchar, ahí nacen las oportunidades.

¿Los inversionistas creen en emprendimientos fundados por mujeres?

Hoy en día hablamos de equipos diversos, de hecho, una investigación en Estados Unidos sobre los fondos que habían invertido en equipos con fundadores hombres y mujeres encontró que, de golpe, el retorno era mayor. Pero la investigación fue más allá, resaltaba que quiénes toman las decisiones de compra de productos y servicios a nivel global, son en un 67 % las mujeres, entonces imagínate que si tú no tienes una mujer en el comité de inversión o en el board de tu fondo, te estás perdiendo esa valiosa visión.

Y en América Latina…

Me animo a pensar que Latinoamérica va a liderar el emprendimiento femenino mucho más que en Silicon Valley, porque aquí tenemos más necesidad de pipeline y de descubrir talento, entonces estamos más dispuestos a ser inclusivos.
Pero partamos en que las carreras STEM (Science, Technology, Engineering and Mathematics) son las facilitan el camino para ser emprendedor de alto impacto y, tradicionalmente, las mujeres habían entrado a estas carreras, pero para ir a un laboratorio porque pensaban que iban a combinar mejor su vida personal y profesional. Sin embargo, ahora ingresan a carreras STEM para emprender.

Entonces, en Latinoamérica, la percepción del inversionista pasó de creer que las mujeres solo tienen pequeñas empresas que van a crecer para darles más dinero, mejores vacaciones, mejor ropa y mejores colegios para sus hijos a ver perfiles de emprendedoras tan ambiciosa como cualquier emprendedor y con ganas de crecer sus compañías.

Analizando a cada país, veo que todo depende de la cultural educativa, por ejemplo, en Argentina si uno va a algunas provincias encuentra que las mujeres consideran que sí hay vacantes en la industria y que existen oportunidades para ellas, pero en Uruguay les preocupa mucho que tal vez “no me van a dar tanto chance de tener un trabajo o una posición de liderazgo al ser mujer”.

Escenario colombiano

Por otro lado, en Colombia hay mujeres increíbles, deportistas, abogadas, políticas, pero no tanto emprendedoras, entonces hay que trabajar esta parte; en Chile, por ejemplo, en la biotecnología hay muchas mujeres que habían optado más por la carrera, y en México, que siempre hemos dicho que tiene un problema de machismo, también se están dando casos muy valiosos en las nuevas generaciones de emprendedoras, tan fascinantes como Laura Mendoza, Emprendedora Endeavor de Unima.

En el caso de las inversionistas, hace ya varios años que veníamos poniendo una lista de top women inventors in Latam y año a año cuando sacamos la lista siempre resaltamos cuánto ha crecido.

El emprendimiento femenino también necesita de los hombres

Yo siempre he dicho que a mí no me gusta crear clubes de mujeres para quejarnos de los chicos, seamos consistentes, el valor no está en seguir en rounds paralelos, sino en complementarnos y en trabajar juntos porque necesitamos otras visiones. A mí no me gusta crear círculos, porque el negocio necesita ser desafiado profesionalmente con respeto, siempre es valioso tener alguien venga y que te cuestione lo que tú piensas.

Qué ventajas o desventajas tienen las mujeres en el mundo de la inversión

Yo pienso que, a las mujeres, en general, siempre nos han costado más las cosas en la vida y eso nos ha dado fuerza y tesón. También somos muy detallistas, y vamos al grano, por ejemplo, en ocasiones cuando estamos levantando dinero, la mujer va a pedir lo que piensa que es justo, eso a veces es un poco negativo, porque si necesitamos 10 pesos pedimos 10 pesos, y generalmente el hombre tiene la visión de decir “bueno, si necesito 10 pesos, voy a pedir 20 pesos para que al final acepten darme los 10 pesos”.

Por otro lado, los hombres tienden a ser un poco más confrontadores y las mujeres estamos muy inclinadas a la negociación, eso es una gran ventaja, el poder ver y analizar quiénes están en la sala de juntas conmigo y pensar cómo encuentro un punto en común.

Adicionalmente, con mi experiencia en Capria he aprendido que “business is about people” y ahí es donde entiendo el valor de la diversidad, no solo de lo que es, sino de cómo se vive, y si solo fuéramos socias mujeres tal vez nos iríamos para un lado o si fueran solo hombres perderíamos una visión panorámica de gran valor.

¿Cuál es tu opinión sobre las cuotas de género?

Al ser parte del laboratorio de innovación del BID siempre tuve jefes, hasta que yo llegué a serlo. Ellos me permitieron siempre innovar, aprender mucho de mis errores y nunca me cortaron las alas. Por eso cuando me volví jefa, siempre le decía a la gente:

Te doy permiso para cometer errores y fallar, pero no te doy permiso para no aprender de esos errores.

¡Conoce más historias y aprende junto a estas mujeres que impactan!

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